Esta sala nació del interés de la Armada en montar un Museo en la Base Arturo Prat, con un “satélite” en el Museo Marítimo Nacional. Dicha iniciativa tuvo el apoyo de la Corporación de Patrimonio Marítimo junto con la Universidad de Harvard (DRCLAS).

Este primer paso hacia el objetivo del Museo Antártico fue concretado por la Fundación Mar de Chile con financiamiento de la Cámara Chilena de la Construcción y aportes de TÁNICA y Antarctica21. Son colaboradores también, la Fundación Valle Hermoso y El Mercurio.

“La Sala Antártica constituye la mejor alternativa para quienes no tienen la posibilidad de viajar a ese continente y quisieran tener una experiencia directa y personal”, David Ellis, ex director de los Museos de Ciencias de Harvard e impulsor de este proyecto.